En mi caso, muchas más que "alguna".
Me refiero, por supuesto, al que comienza con un lúgubre pensamiento: "se acabó la fiesta, es muy tarde y de nuevo no tengo vuelta" y termina con una frase aún más difícil de decir: "papá, ya llegué"

Todo empieza apenas se corta la música. La gente se queda adentro, conversando hasta que los guardias los empiezana corretear como ovejas hacia la salida. Y como ovejas, todos caminan sin mayores preocupaciones- Excepto yo .
Ya en la calle, busco a mis amigas. La trini se fue antes, la maida se va con el pololo que tiene el auto lleno y la cata está en tal estado etilico, que la tengo que cuidar yo.
"Papá llamando" Dejo que suene la primera vez. Tengo tres minutos antes de que vuelva a llamar de nuevo.
Veo de lejos a la Tati, mi amiga latera de universidad y al pretendiente que, luego de bailar un rato y sacarle un par de psicolas, despaché por cargante.
"Papá llamando" de nuevo. El tiempo se acaba, la Tati, la amiga latera, se subió a su auto y se está llendo. Esta parte es más fácil, pero menos conveniente. El pretendiente se acerca, ofrece vuelta, le exijo vuelta para la Cata también, acepta con la condición de que vayamos a un after, acepto, nos subimos al auto.
Llegamos al after, a la Cata tengo que arrastrarla. Adentro los amigos están más ebrios de lo que puede llegar a ser sano, yo no estoy mucho mejor tampoco,la cata para qué decir. Bromas van y vienen.
"Papá llamando" otra vez. En este minuto odio al pretendiente y los amigos. Le digo que nos tenemos que ir, que mis papás me van a matar. Nos subimos al auto, en este minuto los amigos y el pretendiente me odian a mí.
En el auto "el chico" exige un bajón. AutoMac. 15 autos en la fila, diez minutos.El parlante donde se toman las ordenes está malo, cinco minutos. El alcohol hablando por la boca de cinco jóvenes hambrientos, cinco minutos. Un cocinero lento con exceso de demanda, diez minutos. Consumo de las ordenes, un minuto.
Fueron treinta y dos minutos, por supuesto "Papá llamando".
-Mierda- exclamo y le muestro la pantallita del celular, para presionarlo. -Pero dile que vamos llegando po- me contesta de lo más tranquilo. No sabe la cantidad de preguntas a las cuales no tengo ninguna respuesta satisfactoria significaría hacer eso.
Después de depositar, literalmente, a cada amigo en su casa, incluida a la cata, llegamos a la mía. No quiero ni ver la hora. -¡Chao gracias te pasaste que estí bien nos vemos! - le digo mientras me bajo rapidamente del auto, sin darle tiempo de hacer ninguno de los movimientos que seguramente tenía planeados.
Llego jadeando al cuarto piso, abro la puerta con la mayor cautela posible, entro a la pieza de mis papás.
"Papá, llegué"
¡Son las 7 de la mañana! Dónde estabas, porqué no contestabas el celualr, ¿Te volviste con la Trini, cierto?, nunca más Antonita, estás llegando muy tarde, ¡Esta es tu casa no una pensión! ¡Estás pasada a trago! Estás saliendo mucho, ¡Entiende que no te mandas sola!
El próximo fin de semana no sales!
Si papá, perdón papá, es verdad papá, nunca más papá...
El próximo fin de semana se le va a haber olvidado, como siempre. Y si no se le olvidara, no importa, lo comido y lo bailado no me lo quita nadie ¿El castigo? Gajes del oficio.

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