Cuando mi ser encontrará la calma? Es romántico, atribulado, de acontecido pensar que la calma absoluta, para un espíritu inquieto, es imposible de alcanzar. Sumirse en una vana desesperanza y quejarse y decir "algunos no nacimos para estar en paz, algunos vivimos de la disconformidad" usar esta creencia como motor y como escusa, como explicación. Cómo espejo de la verdad, a la que todo ser humano tiende inevitable y eternamente. Pero y si, así como se concluyen varias problemáticas, encontrar la calma es una mera y simple desición, que se toma en un instante y que voltea la vida en un segundo? Que pasa? El problema se trasladaría, cómo siempre, a otro por qué porqué no elijo tomar esa decisión? Porqué no quiero la calma?